El reloj de arena

El Golem

Biblioteca de Babel

Cifras y signaturas

Traslaciones

De las azarosas migraciones

La Trama

CURRICULUM

Diario El Litoral / 14 de Octubre de 2005 / Por DOMINGO SAHDA

En la sede del Salón de Exposiciones de Bica Cooperativa -Tucumán 2683-, está en exhibición desde días atrás una colección de trabajos elaborados exclusivamente con papeles "canson" a partir de dos piezas literarias de Jorge Luis Borges. Los textos literarios que se constituyen en el germen inicial de los veintiocho bajorrelieves expuestos, cuyos autores son los artistas plásticos Carlos Ara Monti, Gerardo Acosta Lambert, María Eugenia Nakamura, Eduardo Gazzaniga, Mariano González, Juan Miguel Pita y Gustavo Pérez Cabriada son: el poema El Golem y el relato La Biblioteca de Babel, ambos, como más arriba se expresara, del maestro de las letras Jorge Luis Borges.
Con una clara demostración de que la sensibilidad del creador se desata cuando la inteligencia -"inter.legere"-deviene acción transformadora de la materia en los territorios propios del arte plástico, esta colección es prueba palpable de este concepto. El papel modifica su geometría, convirtiéndose por obra de cada uno de los expositores, en signo y significante. La interpretación de un texto escrito transita muy a menudo por lo bordes inherentes a la ilustración, entendida habitualmente como "visualización" de aquello escrito previamente, a manera de ornamentación del texto. Aquí ello no sucede en ningún tramo de lo expuesto. Cada obra es en sí una obra y se sostiene como tal.
/// LA DIVERSIDAD DE LAS PROPOSICIONES VISUALES SE DETECTA A PRIMERA MIRADA. LA COHERENCIA DE LOS TRABAJOS FIRMADOS POR CADA ARTISTA GRATIFICA.
La nobleza del papel es el elemento básico, esencial como desafío, con el cual y a través del cual cada artista construye su obra y da su interpretación de los textos. Idéntico material en todos los casos para diversas comprensiones y realizaciones destacan la individualidad de cada metáfora visual a la vista, cuya cuidadosa resolución formal recuerda, y desde una óptica especial, a la "orfebrería" de y con papel.
"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido y tal vez infinito de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas ...". "Si como el griego afirma en el Cratilo / el nombre es arquetipo de la cosa / en las letras de rosa está la rosa / y todo el Nilo en la palabra Nilo ,,,", Ambos comienzos textuales de las obras citadas son el inicio del material que desovilla el misterio y la ambigüedad de los seres y de los aconteceres, y son la idea generatriz que al dar unidad conceptual a la exposición colectiva "Conjeturas" alumbra la idea de que "el papel puede ser no sólo el soporte de una obra, sino que en sí mismo puede ser la obra" (cita del catálogo), Pruebas al canto, recorrer esta exposición con el conocimiento previo del texto permite una clase de acercamiento y apreciación. El desconocimiento de los textos aludidos no invalida en absoluto la fruición que provoca la contemplación de cada trabajo, cada uno de ellos con sus más y sus menos. La diversidad de las proposiciones visuales se detecta a primera mirada. La coherencia de los trabajos firmados por cada artista gratifica. Lejos de improvisaciones repentistas, la ejecución puntillosa, tramo a tramo, revela el conocimiento y la voluntad por concretar las imágenes superponiendo cortes, caladuras, desplazamiento y relieves con refinamiento formal y cromático de absoluta plasticidad. Son bajorrelieves en papel que se definen como metáfora poética y visual encerrados en cajas tangibles. Cada autor expresa su sentir y logra coagular una arquitectura plática que demanda el recorrido moroso, atento. No es, y tan sólo, la destreza para el hacer, sino el resplandor secreto que lentamente y a cada paso va iluminando, y descubriendo la obra.
Toda imagen es, quizás, una constelación de palabras, y todas las palabras aluden y construyen imágenes. De esta urdimbre, surgen estas obras a la vista.
Nada de superficies “glamorosas”. Aquí se dan cita, desde la particularidad subjetiva de cada autor, el sentir y el decir desde el arte plástico.
La particular disposición de los trabajos a la vista no le hace justicia a los mismos. Exponer obras para el público, cualquiera sea la motivación del acercamiento de éste al lugar, exige que las mismas (las obras) provoquen un diálogo enriquecedor con aquél en directo beneficio del mismo. Esta cuestión se empaña un tanto por las dificultades propias del lugar que no han sido convenientemente corregidas. De sobra sabemos que “quien expone se expone”. Ello también es válido para que el lugar se adecue al propósito de difundir las obras de los artistas sin trastabillar en el empeño.